Las industrias
están conformadas en su mayoría por mujeres de escasos recursos que necesitan
el dinero de forma urgente, motivo por el cual soportan los abusos a los que son
sometidas. Su trabajo es completamente enajenado, lo que se produce no le
pertenece, por lo tanto se le es arrebatado y su mano de obra es tomada como
mercancía, pues mientras mayor sea su producción, menor será su remuneración,
teniendo en cuenta que con cada objeto que realiza una parte del trabajador se
irá con él, su persona queda totalmente desfragmentada en valor humano.
Los
trabajadores forman parte de una estructura inmensa, por lo que no es relevante
los sacrificios que el trabajador tenga que hacer para poder cumplir con su
rol, pues si no cumple, la sociedad a la que pertenece (la industria) no sería
funcional y sería hora de conseguir un reemplazo. Se sabe que somos seres
sociales por naturaleza, sin embargo no hay problema en acortar estas
relaciones con nuestros prójimos pues está justificado en que el trabajo no
debe ser paralizado bajo ninguna circunstancia.
Por
último estas situaciones podrían ser reducidas si existiera una concienciación por
parte de quienes consumimos los productos que son realizadas en las ya
mencionadas industrias, pues no existe industria que fabrique para no vender.
Debemos
valorizar más lo propio y hacer un esfuerzo por dejar a un lado los
estereotipos que se nos implantan, pues solo conseguimos agrandar la fortuna de
las minorías y todo eso a base de los sacrificios, malos tratos y condiciones
inhumanas a las que están sometidos muchos de los empleados.
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