domingo, 24 de enero de 2016

Trabajo: Principal fuente de desgaste humano


Como ya se ha mencionado China es un país con uno de los mayores sistemas de industrias en las que sus trabajadores son explotados a fin de conseguir la producción deseada con la que se saciará la demanda de los consumidores.
La industria China es de las más nombradas por tener en ellas un gran abismo existente entre un discurso de responsabilidad social empresarial de las multinacionales y la realidad de las fábricas. Las condiciones en las que se trabaja no son muy buenas, el salario es tan bajo que se es necesario tomar horas extras, aun cuando el horario laboral de por sí ya es muy pesado.
Las personas que trabajan en las industrias ya sean textiles o electrónicas, son quienes reciben condiciones pésimas para laborar, pero además de ello están sometidas a perder parte de sí mismas.

 “El objeto  que el trabajo produce, su producto, se enfrenta a él como un ser extraño, como un poder independiente del productor. El producto del trabajo es el trabajo que se ha fijado en un objeto, que se ha hecho cosa; el producto es la objetivación del trabajo. La realización del trabajo es su objetivación. Esta realización del trabajo aparece en el estadio de la Economía Política como desrealización del trabajador, la objetivación como pérdida del objeto y servidumbre a él, la apropiación como extrañamiento, como enajenación”.  (Marx, K. s.f. El trabajo Enajenado, pp. 1-2)

El trabajador cumple un rol fundamental en una industria, pues es quien da vida a todos los productos que serán luego destinados a la venta. Pero al producir en serie, cada producto lleva consigo una parte del trabajador, por lo que en el texto de Marx se lo denomina: Obrero desposeído. Con la producción en masa, se va perdiendo poco a poco el sentido de apropiación sobre el objeto de parte del obrero, ya que se entiende que este no le pertenece a pesar de que lo haya realizado, pues es de propiedad del dueño del medio de producción, convirtiendo así al obrero en mercancía.

“Ciertamente el trabajo produce maravillas para los ricos, pero produce privaciones para el trabajador. Produce palacios, pero para el trabajador chozas. Produce belleza, pero deformidades para el trabajador. Sustituye el trabajo por máquinas, pero arroja a una parte de los trabajadores a un trabajo bárbaro y convierte en máquinas a otra parte”. (Marx, K. s.f. El trabajo Enajenado, p.2)

Lo que para unos pocos representa felicidad, pero otros miles significa las pérdida de sí mismos, la desvalorización de su ser, el menosprecio de su obra. 

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