Como
ya se ha mencionado China es un país con uno de los mayores sistemas de
industrias en las que sus trabajadores son explotados a fin de conseguir la
producción deseada con la que se saciará la demanda de los consumidores.
La
industria China es de las más nombradas por tener en ellas un gran abismo
existente entre un discurso de responsabilidad social empresarial de las
multinacionales y la realidad de las fábricas. Las condiciones en las que se
trabaja no son muy buenas, el salario es tan bajo que se es necesario tomar
horas extras, aun cuando el horario laboral de por sí ya es muy pesado.
Las
personas que trabajan en las industrias ya sean textiles o electrónicas, son
quienes reciben condiciones pésimas para laborar, pero además de ello están
sometidas a perder parte de sí mismas.
“El objeto
que el trabajo produce, su producto, se enfrenta a él como un ser
extraño, como un poder independiente del productor. El producto del trabajo es
el trabajo que se ha fijado en un objeto, que se ha hecho cosa; el producto es
la objetivación del trabajo. La realización del trabajo es su objetivación.
Esta realización del trabajo aparece en el estadio de la Economía Política como
desrealización del trabajador, la objetivación como pérdida del objeto y
servidumbre a él, la apropiación como extrañamiento, como enajenación”. (Marx, K. s.f. El trabajo Enajenado, pp. 1-2)
El
trabajador cumple un rol fundamental en una industria, pues es quien da vida a
todos los productos que serán luego destinados a la venta. Pero al producir en
serie, cada producto lleva consigo una parte del trabajador, por lo que en el
texto de Marx se lo denomina: Obrero desposeído. Con la producción en masa, se
va perdiendo poco a poco el sentido de apropiación sobre el objeto de parte del
obrero, ya que se entiende que este no le pertenece a pesar de que lo haya
realizado, pues es de propiedad del dueño del medio de producción, convirtiendo
así al obrero en mercancía.
“Ciertamente
el trabajo produce maravillas para los ricos, pero produce privaciones para el
trabajador. Produce palacios, pero para el trabajador chozas. Produce belleza,
pero deformidades para el trabajador. Sustituye el trabajo por máquinas, pero
arroja a una parte de los trabajadores a un trabajo bárbaro y convierte en
máquinas a otra parte”. (Marx, K. s.f. El trabajo Enajenado, p.2)
Lo que para unos pocos representa felicidad, pero otros miles significa
las pérdida de sí mismos, la desvalorización de su ser, el menosprecio de su
obra.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario